|
La despedida de fin de año dejó 2,300 t de basura |
|
|
|
La producción de basura durante la despedida del año viejo puso en alerta a las autoridades. Se estima que más de 2 300 toneladas se generaron el 31 de diciembre.
A la producción normal de desperdicios en los hogares, mercados e industrias, se sumó la ceniza, madera, plásticos y otros objetos empleados para la construcción de las casas de los años viejos.
Después del festejo, las calles y avenidas de los barrios de la ciudad amanecieron llenas de desperdicios. En los sitios donde la víspera los vecinos despedían al 2006 quedaron botellas, vasos, restos de comida... junto al aserrín y las ramas de eucalipto que aún estaban humeantes.
En el norte, los vecinos suplieron el trabajo de Emaseo, pues las cuadrillas de barrido y recolección todavía no iniciaban su labor en las primeras horas de la mañana. En el barrio San Pedro Claver, los moradores se levantaron temprano para recoger el aserrín que quedó de los monigotes.
“No queremos que la ciudad quede sucia. Quito es de todos los que vivimos aquí”, comentaba Cecilia Barrionuevo, una moradora del sector.
En el barrio La Rumiñahui había pequeños montículos de aserrín y papel periódico. En este sector también madrugaron a limpiar el frente de sus casas, recogieron los desperdicios en fundas y esperaban a que pasaran los recolectores de Emaseo. Lo mismo se observó en la av Del Maestro, calle Tufiño, Pedro Cando y otras.
La avenida Amazonas, sitio donde se desarrolló la concentración de público más grande, también amaneció llena de papeles y botellas. Eso ocurrió pese a que Quito Limpio (responsable del barrido y recolección en el centro y sur) diseñó un operativo especial, que se puso en marcha desde las 18:00 del domingo.
Cuatro cuadrillas, integradas con alrededor de 20 barrenderos, carretilleros y empacadores, trabajaron en la noche. Otro grupo de trabajo, compuesto por 52 jornaleros, continuó con la tarea después de las 07:00. “El objetivo es evitar que los desperdicios se queden en las calles”, comentó César Cabrera, supervisor y jefe de Operativos de Quito Limpio.
En San Roque, El Pintado, Solanda, Guajaló, El Camal... las calles estaban repletas de basura. El operativo de recolección se inició después de las 10:00.
Hasta el mediodía no se sabía la cantidad de desperdicios que se iba a recoger. El día 31 se recogieron 878 toneladas que fueron llevadas hasta la estación de transferencia de Poroto Huaico, en Zámbiza, al nororiente.
A Poroto Huaico, sitio donde descargan los recolectores para de inmediato llevar los desperdicios hasta el relleno sanitario, se esperaba la llegada de 2 300 t (del norte, centro y sur).
Eso obligó a que los operadores de esa estación incrementaran el número de bañeras (volquetes con 30 toneladas de capacidad) para evacuar los desperdicios antes de que se inicie el proceso de descomposición y se generen olores desagradables. “Estamos despachando con 20 unidades, pero los choferes tienen que descansar”, comentó Gonzalo Araujo, responsable de las instalaciones, que es operada por Natura Inc. Según el técnico, para la noche se tenía previsto agilizar el traslado de los desperdicios hasta el sector de El Inga. Se espera que la recolección se normalice el viernes. |